Lomografía: amar u odiar

“¿Qué es la lomografía?” me han preguntado casi cada vez que he mencionado la palabra en alguna conversación sobre fotografía. Una respuesta que gusta mucho es  que se trata de 50% movimiento artístico y 50% tomadura de pelo. Y es que no conozco a nadie que hable de la lomografía con indiferencia: o se la ama, o se la odia.

Cuenta la leyenda que, a principios de los 90, dos estudiantes de Viena se encontraron en un mercadillo una pequeña cámara rusa llamada Lomo Kompakt Automat. Fascinados por el aspecto de la cámara, iniciaron un tour de force fotográfico tomando fotos de un modo completamente aleatorio. Cuando revelaron el carrete, quedaron fascinados por los colores intensos y el encanto que las imperfecciones de la cámara plasmaban en las fotos. En pocas palabras, los estudiantes se trasladaron a San Petersburgo para cerrar un acuerdo de distribución mundial de la cámara, crearon una sociedad lomográfica, establecieron las diez reglas de oro de la lomografía… y el resto es historia.

Una historia muy bonita pero ¿real? Personalmente lo dudo: nunca he logrado conocer el nombre de los dos famosos estudiantes, algunas fuentes sitúan el descubrimiento de la LC-A en la República Checa en lugar de en Viena… es una historia demasiado divertida y genérica como para no ser el clásico trasfondo legendario aplicado a la publicidad.

Sea como sea, el movimiento lomográfico se ha convertido por derecho propio en un movimiento artístico con fuerte componente mercantilista: existen tiendas de lomografía en buena parte del mundo donde se venden sus cámaras, carretes y accesorios, se revelan películas y se realizan cursos y encuentros. Pero todavía no hemos hablado de lo que es la lomografía en sí.

La lomografía se basa en:

  • El uso de cámaras de baja calidad, a veces deficientemente selladas y con lentes que presentan fuertes aberraciones. Esas imperfecciones son las que dan a las imágenes un “sabor” especial distinto del de la fotografía tradicional.
  •  Disparar sin pensar. La idea es llevar la cámara en el bolsillo y usarla en cualquier situación, diaparando rápidamente y sin prestar atención a los detalles técnicos que todos tenemos en mente a la hora de hacer una fotografía.
  • No tener miedo a experimentar: revelados cruzados, intercambio de carretes, revelados caseros con todo tipo de ingredientes, flashes de colores…

¿Hace falta tener una cámara lomográfica para hacer lomografía? Por supuesto que no, porque cualquier cámara barata de segunda mano sirve para ello; incluso -aunque la Sociedad Lomográfica insista en que el futuro es analógico- en mi opinión se puede hacer lomografía perfectamente con un móvil y alguna de las aplicaciones que emulan los efectos conseguidos por estas cámaras. La SL es perfectamente consciente de ello, y por eso ofrece en su catálogo toda una serie de cámaras con características únicas: ojos de pez, múltiples exposiciones en el mismo fotograma, panorámicas… eso sí, a precios algo elevados para mi gusto.

 

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¿Mi opinión personal sobre la lomografía? Me gusta, tengo unas cuantas cámaras -la mayoría regalos de mi familia- y casi siempre llevo una en el bolsillo. Respecto a las diez reglas, en realidad sólo hago caso de la última: pasa de las normas. Mi experiencia haciendo fotos a lo loco me ha dado bastante peores resultados que con el tradicional mirar-encuadrar-disparar. Por otro lado la lomografía es algo muy personal, a mí me encantan las cámaras más cercanas a las tradicionales y detesto las multilente, pero estoy seguro de que mucha gente opina lo contrario. Ah, y me gusta hacer fotos con móvil, pero estoy de acuerdo con la SL en que la lomografía debe hacerse con película.

Al principio de la entrada he dicho que con la lomografía no hay término medio. Por ello mi consejo es que, si queréis adentraros en este mundo, intentéis probar más de una cámara antes de hacer cualquier compra, porque podéis acabar tanto enganchados a la lomografía como teniendo una colección de nada baratos pisapapeles de plástico.

 


8 thoughts on “Lomografía: amar u odiar

  1. Hombre yo tanto como odiar no, pero no es el estilo de fotografía que me gusta, el “disparar por disparar” no encaja mucho con mi forma de ver las fotos 🙂

    Un saludo

    1. Estoy de acuerdo. Mi visión particular de la lomografía no es tanto “disparar desde la cadera” -que he probado alguna vez y se ha revelado como inútil- sino aprovechar las funcionalidades de unas cámaras específicas y diferentes a nuestras SLR.

  2. yo quiero una lomo holga 135 por varias razones: son bastantes accesibles dentro de las lomo, pero por lo que me dije en flikr tienen buena calidad, los carretes son faciles de conseguir en mi país, y quiero usar determinadas características como la exposición multiple, consa que mi canon g12 no tiene, pero la usaria para fotografiar con una lomo, mas que para lomografiar, pero quiero estar segura porque la tengo que encargar en amazon de USA.. que dicen?
    (el efecto lomo me encanta y los diseños de las camaras tambien )

    1. Hola. La Holga es una cámara de formato medio, usa carrete 120, por lo que debes estar segura de que vas a poder revelarla de forma sencilla y relativamente barata. Sé que existe una versión mini de la Hola que usa 35mm pero, sinceramente, se pierde gran parte del encanto de la Holga.

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