FED 3 – Una historia de amor no correspondido (Primera parte)

Hay ocasiones en que no sólo amas, sino que quieres amar, necesitas amar, debes amar. Y hay ocasiones en que, por mucho que tú ames, no conseguirás que ese amor sea recíproco. Eso es lo que me ha pasado con la FED 3.

Quien haya seguido este blog con regularidad -es decir, durante las tres semanas de vida que tiene- sabrá de mi no-tan-recién descubierta pasión por la fotografía química. Esa pasión me ha hecho pasar por las SLR, las Lomos y las compactas. El siguiente paso lógico era, por supuesto, las telemétricas.

Así pues, empecé a buscar una telemétrica adecuada en San eBay, informándome de cada uno de los modelos que se ponían a la venta. Hay dos tipos de telemétricas: las que exigen que hipoteques tu casa y las que no. Como yo no estaba por la labor de vender uno o varios órganos en el proceso, decidí ir a por aquellas cuyo valor suele estar sobre los 30 euros: las FED, Zorki y otras copias soviéticas de las Leica.

Después de documentarme adecuadamente, me decidí a buscar una FED 3, cámara fabricada en la URSS, más concretamente Ucrania, entre finales de los sesenta y principios de los ochenta. La cámara tiene un aire retro del que las posteriores FED 5 -otra opción popular- carecen, y el hecho de no tener fotómetro era algo que también me atraía; supongo que cuando quieres probar el sabor de lo clásico, tienes que hacerlo a tope, aunque luego te dediques a escanear la película y subirla a fotoblogs…

Tras perder una primera subasta, gané la segunda en la que participé, por un importe total de 15 euros por la cámara y otros 15 de envío. Teóricamente la cámara me sería enviada desde la Aquitania francesa, algo que quedo descartado cuando el paquete me llegó tres semanas después y sellado por lo que supongo es el servicio postal ruso; cosas de eBay.

La cámara venía bien empaquetada y protegida. Enseguida empecé a familiarizarme con ella gracias a un manual descargado de internet; por cierto, los que no os metéis mucho en los menús de vuestra compacta digital por miedo a “estropear algo” deberías enfrentaros a la experiencia de manejar una FED: si mueves la rueda de exposición antes de pasar el carrete puedes dañar la cámara; si no giras la rueda que rodea al disparador antes de rebobinar la película, puedes partir esta última; si no presionas el disparador antes de iniciar el rebobinado… yo qué sé, aparecerá Belcebú y se te llevará a los infiernos.

Por otro lado, la cámara se nota más sólida y lista para durar de lo que sugiere el manual. Pesa casi un kilo, pero es bastante cómoda de sujetar. El objetivo que viene con la mía es un Industar 61, un objetivo de 52mm con apertura entre f/2.8 y f/16. A pesar de estar ligeramente abollado en la zona del anillo de enrosque de filtros, está en bastante buen estado, sin arañazos, hongos ni manchas.

Después de tener una idea clara de cómo usar la cámara (o eso creía yo, a tenor de lo que contaré después) empecé a comprobar si el enfoque estaba bien ajustado. Por supuesto, no lo estaba. Afortunadamente hay mucha documentación en internet acerca de este tipo de cámara y con la ayuda de un destornillador tardé sólo un par de minutos en conseguir un ajuste correcto tanto en el infinito como a 1 metro, que es la distancia mínima de enfoque.

Por fin tenía la cámara en mis manos y bien calibrada. Sólo quedaba salir a hacer fotos y comprobar si la FED era un Leica barata o una lomo de metal.

Continuará


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