Arte móvil: el teléfono como cámara y algo más.

Hace poco Nokia ha presentado un móvil con un sensor de 41 megapixels, una cantidad enorme incluso si hablamos de cámaras digitales. Inevitablemente ha vuelto surgir el tema del camera killer, ese móvil que conseguirá que desterremos nuestras cámaras compactas e incluso reflex ¿Realmente está a punto de llegar ese momento en que las compactas dejen de tener sentido? Antes de dar mi respuesta a esa pregunta, me gustaría compartir algo de historia y reflexiones propias acerca de lo que se ha dado en llamar fotografía móvil.

Como ya he contado en alguna ocasión, mi pasión por la fotografía se despertó a través de un móvil con cámara, el primero que tuve. Era tan malo que a los seis meses ya se había estropeado, pero durante ese tiempo me permitió establecer los principios de la que iba a ser mi afición posterior. A ese móvil, del que no recuerdo ni el fabricante, siguió un Sony Ericsson K608i, ya comprado con la idea de hacer fotos en mente; el K608i se reveló como una magnífica máquina fotográfica en aquel momento -principios de 2007, justo cuando empezaba la revolución del iPhone- y me permitió tomar algunas fotos de las que aún hoy sigo disfrutando.

El K608i fue la cámara -permitidme la libertad de darle ese nombre- que me introdujo definitivamente en el mundo de la fotografía. Con él tenía la capacidad de tomar fotos de calidad razonable en cualquier momento, lo que contribuyó decisivamente a mi formación fotográfica. Estuve usándolo durante aproximadamente un año, hasta que me trasladé a vivir a otro país y no pude seguir utilizándolo como móvil principal, dado que estaba asociado a cierta compañía telefónica y no había un modo fácil de desbloquearlo.

Al K608i siguieron algunos teléfonos -un Nokia y un par de Samsungs- absolutamente olvidables pero con los que ocasionalmente realicé alguna foto interesante. En todo caso en aquella época mi desplazamiento se limitaba a ir en coche de casa al trabajo y vuelta; las oportunidades fotográficas eran planeadas con antelación -viajes, posados- y por lo tanto tenía la capacidad de tener mi reflex a mano para cada una de esas ocasiones. La fotografía móvil quedó practicamente aparcada durante tres años.

Mi regreso a la fotografía móvil coincidió, como no podía ser de otra manera, con mi regreso a Madrid. Esta es una ciudad en la que siempre ocurre algo, en la que es difícil volver a casa sin haber tenido la oportunidad de hacer una foto interesante. Y las posibilidades se multiplicaron hasta el infinito cuando decidí comprar un iPhone 4: Instagram, Hipstamatic, decenas de programas de edición gráfica, capacidad de compartir las fotos en redes sociales y al momento… no en vano el iPhone 4 es desde hace un tiempo el dispositivo más usado en fotografía de acuerdo a las estadísticas de Flickr.

Mi compromiso actual con la fotografía móvil es intenso. En el momento de escribir esta entrada soy administrador de un grupo de Flickr llamado Arte Móvil y participo en el grupo de retos de 30 dias de verano a 52 semanas con el objetivo (personal) de cumplir el reto semanal usando casi en exclusiva el iPhone y la aplicación Hipstamatic.

Así pues ¿soy un convencido de la victoria de los móviles sobre las compactas convencionales? Mi respuesta puede sorprender a alguien, porque es no. Es cierto que la diferencia en calidad a la hora de hacer fotos es enorme entre el iPhone y cualquier otro móvil que haya usado antes. Pero en mi opinión su calidad sigue siendo peor que la de cualquier cámara decente no sólo actual sino de hace años, sobre todo a la hora de hacer fotos en condiciones de baja luminosidad. Veamos un ejemplo:

La primera imagen está tomada con el iPhone 4, mientras que la segunda fue tomada con una Canon Ixus 30 comprada en 2005. A pesar de que la foto del iPhone ha sido procesada agresivamente con un software de corrección de ruido, éste es aún apreciable en varias zonas de la imagen. Sin embargo la foto inferior salió directamente desde la cámara sin ruido apreciable.

Otro problema asociado a casi cualquier móvil es la lentitud a la hora de poder realizar la foto. Es cierto que las compactas tampoco son el paradigma de la velocidad -al menos las digitales- pero el tiempo que transcurre entre que decidimos hacer una foto y que el móvil está preparado para ello suele ser de varios segundos, lo que nos puede hacer perder muchas fotos interesantes. También existen otros problemas, como la ausencia de controles manuales o la escasa potencia del flash, en los que no profundizaré.

Como conclusión, el móvil es un medio fantástico para tener la posibilidad de hacer fotos en cualquier momento y lugar, de experimentar con ellas y compartirlas. Eso sí, si necesitas hacer fotos mejor llévate una cámara.


5 thoughts on “Arte móvil: el teléfono como cámara y algo más.

  1. Me quedo con tu frase final “si necesitas hacer fotos mejor llévate una cámara”. Cuanto más tiempo pasa, menos fotos hago con el móvil, lo mismo me he vuelto muy exigente con la calidad de la imagen (que no creo), pero creo que las fotos hechas con el móvil, son para verlas en el móvil, para todo lo demás… una cámara 🙂

    1. Hacer fotos con el móvil es MUY divertido, y yo de hecho he estado las dos últimas semanas haciendo bastantes. Dicho esto, no me plantearía imprimir una foto de móvil a un tamaño decente, simplemente porque no da.

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