Nunca me gustaron las cámaras EVIL. No le veía sentido a pagar por una compacta el mismo o más precio que una reflex de entrada, por mucho que fuese el gadget de moda en fotografía. Sin embargo errare humanum est, sed perseverare diabolicum, decía Séneca, así que desde hace unos días tengo en mi poder una Olympus E-PL1 ¿Es una compacta con precio de reflex? Ni lo uno ni lo otro, como veremos a continuación.

Empecé a valorar comprarme una cámara EVIL a raíz de una serie de viajes cortos y con poco equipaje que he debido realizar en los últimos meses. En ningún caso me llevé la reflex por el espacio que ocupaba en mi escaso equipaje, pero por supuesto la eché de menos a la hora de hacer fotos; salí del paso utilizando mi iphone, pero sigue sin parecerme una alternativa válida. Tampoco quería comprar una compacta, porque sabía que iba a echar de menos opciones como el procesado RAW y la capacidad de trabajar con profundidades de campo creativas. Parecía que la única opción eran las cámaras EVIL, pero su precio hacía que estuviesen fuera de mis parámetros de búsqueda.

Hace unos días estaba dando un vuelta por una famosa cadena de electrónica orientada a compradores de alto coeficiente mental -porque yo no soy tonto, ya lo sabéis- y revisando los precios de las cámaras. Esta cadena no es la más barata en cuanto a cámaras y accesorios pero en este caso, quizás por exceso de stock o porque no es el modelo más moderno de cámara, vendían la Olympus E-PL1 con el objetivo 14-42, tarjeta y bolsa por algo más de doscientos euros. Ese precio sí me cuadraba con lo que esperaba gastar en una segunda cámara, así que me hice con ella. La segunda parte de la ecuación compacta con precio de reflex estaba resuelta satisfactoriamente.

Lo primero que se puede decir de la E-PL1 es que no es una cámara que puedas llevar en el bolsillo; el cuerpo es ligeramente más grande que el de una compacta normal, y el objetivo, cuando está cerrado, es aproximadamente del mismo tamaño que el 50 f/1.8 de Canon. El objetivo tiene un sistema muy logrado que permite que se colapse sobre sí mismo para cerrarlo, reduciendo su tamaño a la mitad, como podeis ver en las siguientes imágenes:

El cuerpo es de plástico, salvo el frontal que es metálico (¿aluminio?) Mucha gente ha criticado a esta cámara por su construcción, pero a mí me parece que está muy bien terminada, no da impresión de frágil ni chapucera en ningún momento; las tapas ajustan bien y los anillos del objetivo se mueven con suavidad y sin holguras. Quizás el único aspecto criticable se pueda centrar en los botones traseros, que podrían estar mejor construidos y ajustados a los huecos, pero tampoco se puede decir que estén fabricados de forma mediocre.

La E-PL1 empezó a ser una ganadora desde el momento en que me la colgué al cuello: acostumbrado al kilo y pico de peso de la 7D con el Tamron 17-50 -mejor no hablar de cuando le pongo el 70-300 IS USM- los 350 gr de la Olympus son una bendición. Imagino que para alguien con manos grandes el tamaño reducido de esta cámara puede ser un problema, pero para mí es del tamaño perfecto; la agarradera se siente ergonómica y el objetivo es lo suficientemente grande como para manejarlo y sostenerlo con comodidad.

Respecto al manejo de la cámara, debemos recordar una vez más que no estamos ante una reflex, con multitud de botones dedicados. Aún así, tenemos algunos botones configurados para cambiar los parámetros de exposición con sólo un par de toques, así como el área de enfoque y el disparo remoto. Además permite configurar otros dos botones con la función que deseemos; yo tengo uno configurado para bloquear la exposición de modo independiente al enfoque y otro para apagar la pantalla LCD. También existe un botón central mediante el cual se nos muestra una pantalla con todos los parámetros de interés: ISO, balance de blancos… Aún cuando no es un sistema tan rápido como el de botones dedicados de las reflex, se agradece que no tengamos que estar navegando entre multitud de menús para cambiar los parámetros.

Un hecho curioso es que, al estar acostumbrado a la reflex, me sorprendí a mí mismo en un par de ocasiones acercando el ojo a un inexistente visor; se me hacía un poco raro estar usando otra vez una cámara a través del monitor LCD, pero al cabo de un tiempo me acostumbré. Todos sabemos que las LCD no son la mejor solución para usar la cámara a plena luz del día, pero en este caso subí el brillo al máximo y no tuve ningún problema a la hora de enfocar. Y hablando de enfoque, aunque el sistema de las cámaras sin visor es teóricamente más lento a la hora de enfocar que el de las reflex, no noté ninguna lentitud en particular a la hora de usarlo; obviamente no se puede comparar con los enfoques ultrasónicos de algunos objetivos, pero tampoco es más lenta que algunos objetivos de reflex que tengo. La cámara permite enfoque automático, manual o combinación de ambos, e incluso existe una opción mediante la cual, si pasamos a manual, el área a enfocar se magnifica automáticamente en el LCD, permitiendo un enfoque mucho más ajustado.

Probablemente alguno de vosotros esté pensando “muy bien, todo muy bonito pero ¿qué tal las fotos?” Pues sorprendentemente bien. Las fotos son nítidas y con colores muy vivos, y el hecho de disparar en RAW nos permite trabajar la imagen a nuestro gusto.

f/5.6, 1/400, 42mm, ISO 200
f/5.6, 1/1000, 30mm, ISO 200

Uno de los puntos que me echaba atrás a la hora de usar este tipo de cámaras es que podía haber poco margen para realizar desenfoques creativos, como sucede con las compactas. Sin embargo el tamaño del sensor (la mitad de 35mm) y la distancia focal permiten fotos con desenfoques muy interesantes.

f/4.9, 1/1600, 32mm, ISO 200

Si además tenemos en cuenta que la distancia mínima de enfoque es 25 cm, podemos acabar realizando fotos “seudomacro” como ésta:

f/4.4, 1/1600, 24mm, ISO 100

Como no todo puede ser perfecto, la cámara tiene un pero importante: el ruido a ISOs altos. A ISO 1600 éste es claramente visible:

f/9.0, 1/200, 22mm, ISO 1600

Sin embargo, una fotografía moderadamente bien expuesta no tiene por qué mostrar ruido apreciable, incluso a ISO 800:

f/9.0, 1/30, 42mm, ISO 800

Además la E-PL1 tiene estabilizador en el cuerpo, lo que permite disparar a velocidades de obturación más bajas y por lo tanto a ISOs menores.

Así pues, volvemos a la primera parte de nuestra pregunta original ¿es una compacta? Obviamente no, la E-PL1 tiene una características y permite un grado de control que la aleja completamente del mundo de las compactas, incluso de las más avanzadas ¿Puede sustituir a una reflex? Esa pregunta no tiene una respuesta tan fácil. Antes de usar la E-PL1 habría dicho sin dudar que no, ni por facilidad de manejo, ni por velocidad de respuesta ni por variedad de objetivos ni por control del ruido. A día de hoy no lo tengo tan claro; para un profesional o un aficionado avanzado -que supongo se diferencian en que uno cobra y otro no- la reflex sigue siendo insustituible. Sin embargo para un aficionado que no desea tener una colección enorme de objetivos dedicados, sino una cámara con un par de objetivos que le permita trabajar en lo que se llama la zona creativa, es una opción muy a tener en cuenta.

Además hay un último punto que hace que las cámaras EVIL tengan mucho potencial: aunque no hay muchos objetivos dedicados y no son mucho más baratos que los de las reflex, es muy común entre los aficionados usar adaptadores para todo tipo de monturas, con lo que el campo de lentes se amplía hasta el infinito, sobre todo a la hora de usar objetivos manuales antiguos, de excelente calidad y muy baratos. Yo, sin ir más lejos, he pedido en eBay un adaptador m42 para usar el Helios de la Zenit de mi padre, y también he comprado una lente CCTV -sí, las de las cámaras de seguridad- con su adaptador correspondiente, que por poco más de treinta euros permite hacer fotos como éstas o éstas, así que supongo que este artículo tendrá segunda parte. Mientras, seguiré machacando el 14-42 para ver hasta dónde puedo llegar ¿Acabaré vendiendo la 7D? Hace unos meses habría dicho que no, hoy…