Comentaba no hace mucho Adrián Mateos en su blog la cantidad de noticias sobre productos lanzados al mercado y que presentan deficiencias que probablemente deberían haber sido detectadas antes de su lanzamiento. A continuación, Adrián se preguntaba si es que el usuario final es ahora el beta tester de los productos, pagando en lugar de cobrar por ello.

Yo también me he preguntado varias veces por qué tantos fallos en los últimos años, hasta que me ha dado por hacerme otra pregunta distinta ¿salen los aparatos electrónicos con más fallos que antes o es que simplemente ahora gracias internet, sus grupos, sus análisis… nos enteramos?

Cuando nos comprábamos un video VHS hace quince años y, por ejemplo, había que pasarle el limpiador de cabezales cada dos días ¿cómo sabíamos que era un fallo? Probablemente no conocíamos a nadie más que tuviese un modelo similar, por no decir el mismo, así que era imposible saber si era parte del comportamiento normal del video, un defecto de nuestro aparato o un error de fabricación que afectaba a todos los modelos.

Recuerdo también las teclas de goma del Spectrum, que duraban… lo que duraban, o el tener que comprar un joystick nuevo cada dos meses, por no mencionar los colores de piel horrendos en las fotos de mi primera cámara digital  ¿Alguien se imagina el escándalo que hubiése sido eso hoy en día? Me imagino un titular apocalíptico en todos y cada uno de los blogs de tecnología.

Que productos que cuestan cientos o miles de euros como las cámaras de fotos salgan a la venta con fallos evidentes es intolerable; pero ojo, no caigamos en la trampa de pensar que es algo de ahora simplemente porque antes no lo sabíamos.