Me he acostumbrado a tener dos cámaras. Con la principal -mi E-M5– me dedico a lo que yo llamo fotografía puñetera: disparo en RAW, cuidado en la exposición, mínimo ruido, procesado conservador… La segunda cámara -antes mi querida X10, ahora una Olympus E-PM1– es la que llevo siempre en la mochila o el bolsillo de la cazadora, y con la que me dedico a romper todas las pautas que sigo cuando uso mi cámara seria: formatos no estándar, disparo en JPEG, filtros artísticos, sobreexposición, ruido… Sé que es más un estado mental que cualquier otra cosa porque podría seguir las mismas reglas con mi segunda cámara pero supongo que me gusta reservar mi vena creativa para las ocasiones en que disparo con la Mini. Y a veces incluso me gusta lo que sale.

 

OLYMPUS DIGITAL CAMERA