Vivir en 35 milímetros

Hace unos años unas de mis expresiones fotográficas favoritas era “mejor llevarlo y no usarlo que no llevarlo y echarlo de menos“. Lo he recordado con una media sonrisa al empezar a escribir esta entrada sobre los días de vacaciones que he pasado disparando exclusivamente con una cámara con objetivo fijo.

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Como todo buen (?) aficionado a la fotografía, mi primera cámara seria fue una reflex a la que empecé a añadir objetivos: un zoom corto, un zoom fijo, el imprescindible 50mm… hasta llegar a un total de seis objetivos. El paso al formato micro cuatro tercios no redujo el número de objetivos aunque sí el peso y tamaño del equipo; fue un cambio bienvenido. Algo empezó a cambiar cuando hace un año y medio recibí como regalo de cumpleaños una Fujifilm X100s… y se convirtió en la única cámara que usé durante al menos seis meses. Me resultaba extremadamente cómodo llevarla a todos los sitios y fue parte tanto de mis paseos fotográficos por Stavanger como de viajes de trabajo cortos que me permitieran disponer de cierto tiempo libre e incluso de unas vacaciones de piscina y todo incluido. Sin embargo, no me atreví a llevarla como único equipo a mis viajes fotográficos (NYC, Berlín) ni a aquellos que me permitían tener bastante tiempo para actividades fuera del horario de trabajo (Viena) por lo que acabé llevando la E-M5 y uno o varios objetivos.

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Sin embargo, cuando decidí hacer un viaje de nueve días a Cataluña como parte de mi periodo vacacional en España, el desafío de llevar una cámara de focal fija volvió a mi mente. Después de un año y medio de usar la X100S más que cualquier otra de mis cámaras me sentía con la confianza necesaria como para llevar tan solo un equipo de este tipo. Además pensé que en este caso viajaba con “red”: si el viaje resultaba un fracaso en términos de fotografía, Cataluña es un destino que es posible volver a visitar tarde o temprano. Curiosamente no ha sido la Fuji la que me ha acabado acompañando ya que un mes antes la entregué a una tienda de fotografía de Stavanger como parte del pago de una Leica X2 -maldita mitomanía- que fue la que finalmente me llevé en mi viaje. La Leica X2 comparte la distancia focal de 35mm con la X1ooS con lo cual la adaptación fue casi instantánea más allá de las diferencias de manejo de cada cámara.

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¿Cuál es mis opinión tras esta experiencia? Lo primero y más importante es que no tengo sensación de haberme dejado fotos en el camino. Una de mis preocupaciones hace años era encontrarme limitado por una distancia focal fija que me hiciese perder buenas oportunidades fotográficas. Sin embargo un año y medio de uso continuado de la X100S me había quitado esa idea de la cabeza y este viaje no ha hecho sino confirmar mis sensaciones. Por supuesto el tipo de fotografía al que uno sea aficionado es fundamental en esa percepción: si yo fuese aficionado a la fotografía de naturaleza, un 35mm sería impensable. Sin embargo mis campos favoritos son la fotografía urbana y los paisajes y en ambos casos la mencionada distancia focal es más que adecuada.

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Otro de los aspectos que he disfrutado muchísimo es viajar tan ligero como lo he hecho. La X2 es pequeña y ligera para ser una cámara con sensor APSC, aún cuando la he usado con un visor externo -sigo sin encontrar una cámara con una pantalla que permita prescindir de un buen visor electrónico u óptico. Es extraordinariamente más ligera que mi equipo micro 4/3 -generalmente Olympus E-M5 y M- Zuiko 12-40 Pro– y ni siquiera puedo compararla con mi antigua Canon EOS 7DTamron 17-50. Esto me ha permitido llevarla en un pequeño bolso genérico cuando no la usaba y sujeta de una muñequera cuando lo estaba haciendo; es todo un placer poder llevar una cámara de confianza sin sentir el peso y el volumen de toda una bolsa de equipo fotográfico.

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¿Qué es lo siguiente? Este viaje me ha terminado de convencer de que en mi caso una cámara con objetivo fijo es todo lo que necesito. No creo que sea la X2 porque tiene muchos detalles que no me gustan -imposibilidad de disparar sólo RAW, objetivo colapsable que es un sifón de polvo… pero definitivamente algo con su tamaño, peso y calidad. ¿Venderé todo mi equipo de objetivos intercambiables y me quedaré a vivir en un mundo de 35mm? Aún no tengo la respuesta pero parece una alternativa cada vez más probable.

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6 thoughts on “Vivir en 35 milímetros

  1. Me identifico totalmente con lo que dices. Mi camino fue similar: de réflex con varios objetivos a micro4/3 con muchos objetivos, a m4/3 con pocos objetivos… y ahora con una X100S como única compañera de viaje.

    También he descubierto que me siento mucho más cómodo con una focal única. No siento que “pierda fotos” y me siento mucho más libre a la hora de disparar. Hasta el punto de que mis dos últimos viajes han sido con la X100S y sin echar en falta más focales… y eso que ha sido viajes “sin backup sencillo” (sur de Grecia y Menorca).

    En mi caso, me di cuenta tras un viaje a Vietnam: me llevé la E-M5 con un zoom corto y el Zuiko 17/1.8, y además mi Olympus 35RC. Durante el viaje y a la vuelta me di cuenta de que cuando más cómodo me sentí fue cuando usé la 35RC, y tras meditarlo llegué a la conclusión de que era por la liberación de no tener que pensar en qué focal usar: simplemente sé que tengo un 42mm y a él me adapto, haciendo que la toma de las fotos fuese mucho más natural, más espontánea. Ahí decidí vender todo mi equipo y quedarme solo con la X100S… y encantado estoy.

    Yo le veo, además, otra ventaja que creo que no comentas: la coherencia visual de la colección de fotos. Cuando viajaba con varias focales al ver el libro impreso tras el viaje había fotos cercanas, fotos a tope de zoom, fotos en angular, fotos en tele corto, vamos, cada una de su madre (lo que me pidió el dedo en el momento de la toma). Con una única focal, te fuerzas a buscar las tomas sabiendo la limitación de focal, y al ver el libro impreso todo él tiene una coherencia visual al ser todas las fotos con idéntica focal.

    Y por otro lado, cuando llevas mucho tiempo usando solo una focal tus ojos ya se acostumbran y se saben anticipar al encuadre 🙂

    1. Muy buen apunte el de la coherencia visual. Aún no he preparado el libro pero sí es cierto que esa coherencia se puede observar en los álbumes que he creado en Flickr y aquí. Muchas gracias por tu comentario.

  2. Gracias por compartir tu experiencia y por esas fantásticas imágenes. Tu experiencia me hace pensar en esa época de la focal básica en la Voigtlander de mi padre, y en la emoción de buscar cuándo y cómo hacer la foto, la única que uni se permitía en ese momento, parte de ese carrete de 24 o a veces 36 fotos.

    En mi caso me siento muy a gusto con focales fijas, y ahora que vuelvo a usar a veces un zoom (el 12-50 que complementa a la Olympus M-5) me encuentro con muchas fotos en la zona de mi fijo favorito, sobre los 40mm equivalentes (un Sigma 19mm). Pero creo que todavía estoy construyendo el ojo y con frecuencia me encuentro golpeando el anillo del zoom con su tope, buscando el extremo más amplio de las focales, e incluso deseando todavía más (lo que a veces se traduce en preparar panorámicas), así que tengo dos zonas vivas de “sensación fotográfica”, además del antiguo gusto por los teleobjetivos que poco a poco se me va disolviendo. Siento al leerte a tí y a gente que “vive con una distancia focal” que quizás estoy todavía de viaje, en mi caso desde las focales “normales” de 50mm hacia espacios más amplios que me cuesta mucho manejar pero que me fascina explorar.

    Así que de momento no me quedaré en una focal sola, pero que sepas que siento una sana envidia de sabe que tú sí has alcanzado este equilibrio interior.

    Por cierto, me encanta la foto de las Misioneras de la Caridad en el templo a claroscuro: es realmente genial.

    1. Lo que creo que me ha pasado es que ahora me estoy tomando la fotografía de una forma bastante más relajada de lo que lo hacía antes; al ser simplemente una afición, puedo permitirme cosas como no mejorar, no cubrir varias disciplinas… mientras que siga disfrutando al hacer fotos. Desafiarme manteniendo una distancia focal es algo que ahora me está haciendo disfrutar mucho y por eso me encuentro más a gusto. Eso no significa que en meses o años piense de manera distinta pero así es como veo yo la fotografía hoy.

  3. La fotografia debe transmitir lo que sientas en el momento. Que se sienta la energia y pasion en la foto. Muy bueno

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