Una de las visitas que realicé durante los cuatro días que pasé en Munich fue al campo de concentración de Dachau. No es la primera vez que me adentro en la geografía del horror nazi pero desgraciadamente cada uno de estos lugares tiene una historia que no deberíamos olvidar jamás, sobre todo en tiempos de incertidumbre en los cuales cada vez se oye más a menudo a personas pretendidamente sensatas expresar opiniones que me hielan la sangre.

Como reza una placa situada al lado del crematorio, “para honrar a los muertos, para advertir a los vivos