Pasiones

Acabo de volver de una playa cercana a la que he ido para fotografiar la aurora boreal, dado que hoy hay alta actividad geomagnética. Esta es mi mejor foto de la noche:

DSCF2655.jpg

¿Dónde está la aurora? Probablemente ahí, en algún lugar tras la gruesa capa de nubes. En honor a la verdad no tengo motivos para la decepción; sabía que el cielo estaba parcialmente nublado y que era poco probable que pudiese conseguir mi objetivo. Aún así me he plantado en la playa con una linterna, el trípode y ropa como para -en teoría- aguantar los dos grados que marcaba el termómetro y la sensación mucho más gélida que el viento provocaba. He conducido hasta allí, he pasado frío y no he conseguido una sola foto decente, ¿me arrepiento de haberlo hecho? No.

Una buena fotografía puede surgir de forma inesperada pero, en  muchas ocasiones, es el resultado de un ejercicio de paciencia. Varias de mis imágenes favoritas han venido acompañadas de lluvia, calor o caminatas interminables. En muchas más ocasiones, como hoy, he sufrido todos los inconvenientes sin ninguna recompensa a cambio. Y no hay que olvidar que yo soy un aficionado del nivel más básico; hay fotógrafos que pasan meses enteros fuera de casa, afrontan condiciones climáticas extremas o, simplemente, se juegan la vida para tomar esa foto, ese instante decisivo que en muchas ocasiones no llega.

Todos los que somos aficionados a la fotografía estamos familiarizados con estas pequeñas desventuras, estos esfuerzos con y sin recompensa; sin embargo, esto puede ser no tan obvio para aquellos que están iniciándose en este mundo. Algunos de los comentarios que oigo entre aquellas personas que muestran cierto interés hacia la fotografía pero aún no han dado el paso para convertirse en aficionados a ella son “no tengo tiempo para hacer fotos”, “el clima no acompaña”, o “me da pereza sacar la cámara”. Del mismo modo, cuando ven una buena foto, tienden a lamentarse acerca de que ellos nunca serán capaces de hacer lo mismo.

Creo que es muy importante que nosotros, los que hace tiempo que nos hemos aficionado a la fotografía, no sólo los animemos a salir a hacer fotos en cada ocasión de que dispongan sino que les expliquemos cómo conseguimos hacer aquellas fotos que les gustan, cual fue la técnica y la estrategia. Pero además debemos hablar acerca de todas las ocasiones en que volvimos a casa con las manos vacías, en que tuvimos que borrar la gran mayoría de las fotos que hicimos o en que debimos volver al mismo lugar una y otra vez hasta conseguir la imagen deseada. Esa labor didáctica de aficionado a aficionado se me antoja fundamental dado que nosotros, que tenemos unos objetivos, problemas y soluciones muy diferentes a los de los profesionales, somos los mejor capacitados para dar una visión de conjunto a aquellos que aún no saben sin lanzarse a esta afición o no.

La fotografía, como toda pasión a la que uno dedica su tiempo libre, probablemente nos exige a los aficionados mucho más de lo que nos da a cambio. Pero cuando se consigue una foto –la foto– todos los intentos que llegaron a nada se acaban percibiendo como una parte necesaria del proceso de creación. Aunque te acabes helando de frío en una playa noruega una noche de febrero.

dscf2657


6 thoughts on “Pasiones

    1. Muchas gracias. Eso es precisamente lo que quería indicar, que las buenas fotos, las que uno imprime y cuelga en la pared, a veces llegan sin avisar y a veces tras horas o días de esfuerzo.

  1. Ayer leía en Xakata un artículo, para animar o desanimar a quienes empezaban en esto de la fotografía. Cuanta verdad hay en tu entrada, y de alguna forma, sería el epígolo del artículo al que me refiero. Si me preguntaran que hace falta para ser fotógrafo, diría, un 10% de técnica, un 40% de paciencia, otro 40% de constancia, y un 10% de suerte, y si no exactamente, por ahí anda.
    Soy básicamente un fotógrafo callejero en evolución, y mis dificultades, sin tanto glamour como para ir a por auroras boreales ;), son las mismas que tu tan bien describes. Cuantos días y mas días he vuelto a casa, después de patear la ciudad 3 ó 4 horas sin una foto que tuviera el valor de mostrar a alguien, pero eso no me desanima, y de vez en cuando, una aurora, aunque a veces solo la veo yo, otros ven nubarrones, que le vamos a hacer.
    Saludos desde el Mediterráneo.

    1. Muchas gracias. Yo vivo en una ciudad pequeña así que las auroras boreales son mi propia versión de la fotografía callejera 🙂

      Una cosa que no he comentado en el artículo es que el hecho de salir a fotografiar es, en muchas ocasiones, suficiente razón para hacerlo. Puede que vuelva sin ninguna foto de valor pero tengo la suerte -o la desgracia, a saber- de no depender de ello para subsistir. Por ello, el hecho de poder salir con la cámara en la mano, olvidarme durante un rato de las preocupaciones y concentrarme en encontrar esa imagen, aunque al final no lo consiga, es ya un premio para mí.

      1. Cierto, cuanta razón tienes, en los factores que menciono -lo he dado por echo- falta el de la ilusión, imprescindible.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s