Fujifilm X30, injustamente olvidada

Recuerdo el impacto que causaron las Fujifilm X100 y X10 cuando fueron lanzadas en 2012. Fujifilm iniciaba una serie de compactas de alta gama con un aspecto clásico que enamoraba y una calidad incuestionable. A la X10 siguió la X20, con distinto sensor pero características similares. La serie continuó en 2015 con la X30 que prometía ser la joya de La corona: visor electrónico, batería de larga duración, anillo frontal de selección… Sin embargo esta cámara se convirtió en un fracaso de ventas, fue retirada apenas dos años después de ser puesta en circulación y se convirtió en la última de la serie. Yo, por otro lado, la he comprado no una sino dos veces. Os voy a contar por qué.

Como es habitual, no voy a entrar en detalles técnicos sobre la cámara porque hay decenas de artículos sobre el tema. Sí quisiera hablar un poco sobre lo que hace que esta cámara me atraiga. Además de la X30 he tenido los otros dos modelos de la serie y debo decir que el visor electrónico supone en mi opinión un avance enorme respecto a los visores ópticos que tenían la X10 y X20; ésa es sin duda una de las razones principales por las que prefiero este modelo a los anteriores. El anillo de control programable es otra de ellas así como la compensación de exposición de tres pasos y la simulación Color Chrome, una de mis debilidades cuando hablamos de cámaras Fujifilm.

Pero hasta ahora sólo he hablado de las diferencias con sus hermanas mayores. ¿Qué hace que, teniendo una compacta como la RX100 con sensor de mayor tamaño y un cuerpo más comedido, me enamore esta cámara? Lo primero es, como he mencionado antes, sus líneas clásicas. Si de algo me he quejado tradicionalmente de las cámaras Sony ha sido de su aspecto, mucho más de aparato electrónico que de cámara de fotografías. La RX100 con su sensor de una pulgada es objetivamente superior y sin embargo me siento mucho más tentado a sacar la X30; es una sensación parecida a la que sentía con sus primas X100S y X100T, apetece salir con ellas. El sensor de 2/3 de pulgada sufre a ISOs altos -aunque el grano no es desagradable- pero rinde excepcionalmente bien junto a la lente.

Otros aspectos que me gustan -y que demuestran la familiaridad de Fujifilm con el mundo de la fotografía- son los controles físicos y las simulaciones de película, muy superiores en mi opinión a los filtros digitales de cualquier otra marca y que permiten obtener las mejores imágenes directas desde cámara que haya podido ver. De hecho las únicas veces que he publicado JPEGs directos -sin ningún tipo de procesado posterior- han sido con compactas de Fujifilm. Sirva como ejemplo la siguiente foto.

Supongo que, tras leer acerca de las bondades de esta cámara, la pregunta es ¿por qué resultó ser un fracaso de ventas? En mi opinión hay varios factores. El primero de ellos tiene que ver con las expectativas creadas por la cámara; en el momento de lanzar la X30, otras compañías como Sony, Nikon o Panasonic habían empezado a vender compactas con sensores de mayor tamaño, desde una pulgada hasta APSC. Se esperaba que la X30 montase un sensor de al menos una pulgada para competir con la RX100 pero Fujifilm se enfocó en otros puntos como el visor electrónico o la batería de mayor duración y mantuvo las tripas de la X20 en su mayor parte. Esto supuso una decepción para muchos potenciales compradores y redujo las ventas. Por otro lado la cámara tiene un tamaño mayor que otras con sensores más grandes como la mencionada RX100 o algunas micro 4/3. Yo sin embargo creo que el tamaño estaba justificado: la X30 tiene muchos controles físicos, zoom manual, una batería de gran capacidad y la posibilidad de usar un parasol al que se le pueden acoplar filtros de 52mm; es mucho más cámara de fotos que las de la competencia aunque sus características “electrónicas”, por así decirlo, queden por detrás.

De hecho tengo una sospecha: la X30 se está convirtiendo en cierto modo en una cámara de culto. No es nada fácil encontrarla en el mercado de segunda mano y el precio habitual ronda los 350 euros cuando se podía comprar nueva en 2014 por 550. Si lo comparamos con la RX100 original, ésta no se vende por más de 150 euros. Yo me compré una a principios de 2017 y, aunque acabé vendiéndola poco después porque en cierto modo se me solapaba con la X100T, nunca dejé de arrepentirme de haberlo hecho. Hace poco más de un mes volvió a salir una a la venta -tal vez la tercera disponible en más de un año- y no me lo pensé dos veces. Ahora la estoy disfrutando muchísimo, viene conmigo a todas partes y estoy usando la A7 sólo para viajes largos y fotos de paisajes. Creo que esta X30 se va a quedar bastante tiempo conmigo.


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